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La Hermandad de Parteras de Puerto Rico se estableció en el 1997 y ejerce funciones desde entonces de manera ininterrumpida 
La Rosa de Jericó
“ Ábrete Rosa divina ábrete rosa cristiana, que de tu vientre ha de ser un hijo de carne humana” ( rezo de Doña María Rodríguez de Jesús, Comadrona de Utuado). La Rosa se pone en agua durante el parto y según los espíritus divinos le hagan abrirse presagia el alumbramiento; al terminar el parto se tira el agua y se deja cerrar la Rosa hasta que otra madre comienza el trabajo de parir.
Nuestras indias se ocupaban de enseñar a sus hijas en los asuntos y tareas propias de su sexo. Se entiende que las madres y mujeres cercanas ayudaban en los partos. Por otro lado, de España vinieron mujeres identificadas como comadronas y de África migran matronas con un profundo conocimiento en hierbas. De aquí nace la comadrona criolla, la partera puertorriqueña.
La primera ley de las parteras fue expedida en el 1750. El ejercicio de la profesión se identificó como un asunto entre mujeres, su aprendizaje era la experiencia de la maternidad y, por el consejo de parteras experimentadas. En el 1903 el Dr. Francisco Sein mencionó de la baja incidencia de fiebre puerperal entre el trabajo de las parteras en Puerto Rico.
En el 1931 se creó una segunda ley y muy pronto un programa para parteras tradicionales conducido por el gobierno – muy bien reconocido hoy a nivel mundial para países en vías de desarrollo. Las parteras mantuvieron el uso de hierbas y santiguos para mantener la salud, el aprendizaje entre parteras y la total responsabilidad en todos sus trabajos; entonces con el gobierno recibieron cursos educativos, materiales y se creó el Club de las Comadronas donde se reunían mensualmente. Demostraron estadísticas de excelencia y superiores y el Departamento de Salud las reconoció de diversas formas, entre ellas como factor determinante y efectivo para proteger la Salud de la madre y su bebé.
En Puerto Rico, en todos los años de su historia mujeres han sido asistidas en las casas por otras mujeres. De este gremio de parteras de a mediados del siglo pasado una partera en la década de los 70 aprende su oficio y hasta el sol de hoy practica. Le siguieron otras. La ley del 1931 fue derogada en el 1980 -parabién. Hoy entre las parteras se mantienen las antiguas prácticas, la asistencia en los hogares, la responsabilidad de nuestros trabajos, el Club de Comadronas viene a ser la Hermandad de Parteras de Puerto Rico y nuestras estadísticas se mantienen de excelencia y comparables con el de las parteras de los países desarrollados y en vías.
En el 1997 la Hermandad escribe La Ciencia y el Arte de Partear: Documentos Especiales de las Parteras de Puerto Rico donde se define y regulan todos los aspectos de la partería y para mantener un servicio seguro al país. Se dilucida la profesión, completa en sí misma, autónoma, centrada en las necesidades de las madres / bebés y evidenciada -la OMS menciona a la partera y el hogar como las opciones más seguras para una madre saludable.
Por derecho natural y del proceso de la historia en Puerto Rico las mujeres nos mantenemos siempre como las centinelas primordiales del cuidado fisiológico, de salud de la madre ~ bebé y de la profesión de la partería.
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